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lunes, 29 de agosto de 2016

SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS Y EMOCIONALES ASOCIADOS A LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE: APATÍA

Casi siempre nuestro deseo de lo que queremos hacer en un día se ve frustrado por nuestras intenciones reales sobre lo que hemos logrado hacer al final del día. En ese proceso, lo que nos propusimos hacer, y lo que realmente hicimos, inciden varios factores. Un de ellos es la apatía. Un proceso psicológico y emocional, asociado a estados psicológicos que provocan la inactividad, bajo la creencia de que dicho estado, está provocado por ausencia de motivación sobre lo que teníamos que hacer. 
Intentaré explicar ese proceso relacional, y hacer ver y espero que comrpender cómo la motivación y la apatía, en ocasiones son procesos totalmente independientes sin influencia uno en el otro.

Apatía: Estado Psicológico.

Es seguro que tengas tu propia definición de apatía y que incluso, comprendas realmente el significado de la misma y des por sentado que este estado se da tal cual en ti, en aquellas ocasiones en las que emocionalmente no estés del todo bien.

Nos basaremos en esta definición por ser completa y recoger todos los componentes que interactúan en este proceso. La apatía es un término expresado y utilizado en el ámbito de la psicología, ya que se refiere a un estado de ánimo en el que un individuo muestra o refleja falta de emoción, de motivación o de entusiasmo por los acontecimientos o personas de su ámbito cotidiano. Del latín “apathia” hace referencia a la falta de fuerzas, desgana, a la indiferencia y la propia desidia, entendiendo que todos estos términos se vinculan al estado de ánimo en el que una persona no quiere hacer nada, esta a la deriva, o sencillamente le da igual lo que pueda o no ocurrir en su alrededor.

La apatía será por tanto un estado en el que la persona, emocional, motivacional y psicológicamente se encuentra sin rumbo, a la deriva, asociando esa pérdida de rumbo a estados emocionales y por tanto al estado de ánimo de la persona.

Pero si traducimos este término de forma operativa, no podemos quedarnos solamente con un estado de desgana o desinterés, pues asociarlo solamente a esto, nos hace que la apatía se convierta en algo extremadamente etéreo y por tanto con poca capacidad de reacción sobre ella.

En el ámbito de la Psicología, la apatía la asociamos, al menos yo, a un estado que con base emocional, general no sólo la inacción, sino la ausencia en un proceso de toma de decisiones. Es por tanto un estado que perpetúa la toma de decisiones y por tanto genera a su vez, que lo que se tenga que realizar, sea motivacionalmente atractivo o no, no se haga. Pero que en un momento concreto no se haga una coasa, no significa que no tenga que hacerse más tarde de forma irremediable. La apatía por tanto, retrasa nuestras acciones porque motivacional y emocionalmente no nos encontramos con fuerza o energía para desarrollarlas, fuerzas y energías que no son sólo físicas sino también psicológicas.

Retrasar por tanto decisiones que más tarde o temprano tendrás que ejecutar o hacer, es el primer criterio a valorar para establecer que una persona puede estar bajo un estado apático. Pero además, si esa falta decisional, también repercte en aquellas acciones que además implican responsabilidad sobre uno mismo o los demás (trabajar, medicarse, cuidarse, ver a los amigos....) tendremos un segundo criterio. Y si eso se generaliza a las situaciones de las cosas que hasta este momento te gustaban, eran realmente atractivas para ti, y ahora no tienes ganas de realizarlas o hacerlas, entones estaremos ante el tercer criterio. La característica esencial de la apatía, es que los tres criterios anteriores se establecen bajo un estado mental, es como si tu pensamiento fuese "ahora me tengo que poner a ..." y decidiese no hacerlo. Ese pensamiento es la clave.

¿Qué significan estos tres criterios?

La presencia de estros tres criterios, y considerando la definición dada, significa que la persona se encuentra bajo un estado emocional que altera el estado anímico. Por tanto, ha de valorarse cómo resulta de vulnerable el estado anímico y bajo que criterios o factores resulta ser alterado el estado de ánimo.

Esquema gráfico. Apatía como parte de.
Así, la apatía como estado en sí, es la punta de un iceberg, es lo que podemos ver, pero denota que algo más grande y profundo está ocurriendo.

La apatía por sí sola carece de significación emocional y psicológica y ha de ser considerara como parte de algo más.

De forma que la apatía nunca viene sola, y por sí sola, además no representa en sí nada. Dicho de otro modo, la presencia de un estado apático es significativo de la existencia de un estado emocional donde el estado anímco se encuentra alterado. Por tanto la apatía es sintomático de un estado depresivo.

Conocer el significado nos ayuda a comprender lo que sucede, pero entender qué causas son las que generan dicho estado, en este caso apático, nos ayudará a saber realmente qué posibles consecuencias tendrá en nuestro comportamiento y por tanto en nosotros mismos.

Es por ello, que ante un estado apático, es imprescindible conocer algunas variables que puedan explicar cómo de estable es  o no la alteración, trastorno, problema emocional y psicológico que esté produciendo.

La Apatía. Un Síntoma Predictor.

La mayoría de las enfermedades crónicas una vez que debutan y alteran el estado de salud de las personas afectadas, sea cual sea la enfermedad, acaban alterando en alguna medida y en ocasiones con alta intensidad, la Vida en sí de las personas y sus familiares. Asumir esta realidad, por dura que parezca y simple a la hora de ser escrita, es cuando menos, muy difícil para la persona. Términos como aceptación, asimilación, convivencia adquieren ya no un valor terapéutico, sino un signifiado casi de repudio por ser sobredimensionados por estar sobre-usados por todas las personas para hacer ver a la persona afectada, que lo importante no es la enfermedad, sino seguir viviendo.

De forma que cuando la enfermedad física aparece, en nuestro caso la esclerosis múltiple (aunque pudiera ser otra) es normal, además de lógico, pensar, suponer y esperar que la persona afectada genere estados emocionales y psicológicos alterados, que probablemente no hubiese pasado o conocido si no hubiese estado afectado por una enfermedad crónica. A este proceso de afectación psicológica y emocional se le conoce como Trastornos Psicológicos Asociados. Suele ser muy frecuente, casi en la inmensa mayoría de las personas, que cuando estos estados emocionales asociados aparecen, la persona no los identifica bien, no porque no los sienta, sino porque se centra en contrarrestar la interferencia de los síntomas físicos que percibe, los de su propia enfermedad.

La apatía es por tanto un síntoma de uno de esos procesos psicológicos asociados. Es por esto que cuando se detecta, es preciso conocer si es un estado temporal y se convertirá en un síntoma persistente y por tanto en un indicador de que algo más está ocurriendo.





























De forma que cuando algo novedoso aparece, aunque sea algo aparentemente tan simple como la apatía, tendemos a restarle importancia justificando que "es normal que no tenga ganas, ¿acaso tú sí las tendrías" Esta suele ser la respuesta más común con la que me encuentro en la consulta de la Asociación Granadina de Esclerosis Múltiple, AGDEM. Así es cómo habitualmente se sobre-entiende que estar afectado de esclerosis múltiple, afecta a la motivación, a la falta de ganas y por lo tanto al hecho de que ahora hacemos menos cosas que antes, pero ¿es normal, no?

La apatía es algo más que eso. No es solamente tener menos motivación por hacer cosas, o no tener ganas por hacerlas, es mucho más que eso. Es una estructura de pensamiento que empieza a asentarse en la mente y que de forma anticipada te predispone a "sacrificar" todo, bajo un estado emocional de inacción (ya se pasará, ya lo haré, para qué si...). Lo importante, lo verdaderamente importante de una estructura mental nueva, es que tiene la capacidad de generar formas nuevas de pensamiento, y por tanto, la mente buscará siempre esta nueva forma de pensar antes de buscar otra que provoque un sacrificio, una obligación, una necesidad de hacer algo, nos motive o no. La Mente como suelo decir muchas veces, aprende muy rápido, y se vuelve perezosa en muy poco tiempo, sin necesidad de aprender, de forma que cuando menos los esperes, tu mente habrá aprendido perezosamente a ser apática y todo lo que antes tenías en tu vida, ahora se sacrifica sin más.

Criterios a considerar en la apatía como predictores de estados depresivos.


Por tanto un estado apático estable y con cierta persistencia en el tiempo puede ser indicador de un estado depresivo que habría que evaluar. La Depresión, un trastorno emocional y psicológico asociado al padecimiento de enferemedades crónicas. Como Trastrono la Depresión ha de entenderse como un conflicto emocional entre lo que la mente percibe de su realidad (la enferemdad) y la realidad que hemos perdido y que es la que deseábamos, queríamos y vivíamos, (La vida antes del día D).

Qué otros síntomas pueden derivarse de un estado apático que se mantenga en el tiempo.

Permanecer bajo un estado apático implica que la estructura de pensamiento de la que antes hablé cada vez más se generaliza a todas las situaciones, conocidas o nuevas en tu vida diaria y por tanto en tu día a día. Si ese estado se mantiene, la apatía generará nuevos problemas, síntomas que unido a este consolidarán el estado depresivo.

  1. Estado de indefensión. Da igual lo que haga, no servirá para nada. Nada me devolverá mi estado anterior. Principalmente intenso en la fase de reactividad y negación de la enfermedad.
  2. Problemas de comunicación emocional. Para qué...Tal vez me escuche, pero no se hace una idea de cómo me encuentro. Mejor no preocuparla. Lo paradójico es que cuando preguntamos si la situación fuese a la inversa ¿te gustaría saber cómo se siente tu pareja? la respuesta es Sí.
  3. Anulación en el proceso de decisiones. Este estado pasa cuando la persona, bajo el estado de alteración del estado anímico que sufre, se plantea que lo que tiene que aportar ahora, ya no es importante y por tanto sus decisiones dejan de serlo.
  4. Estado Anhedónico. Pérdida de interés general por las cosas que han sido placenteras.
  5. Aislamiento socio-familiar que se asocia a la desgana y desmotivación, pero que está relacionado realmente con la incomprensión por parte de la persona del proceso de enfermedad y que atribuye al entorno familiar en su primera fase de negación. Léase.
Por tanto la Apatía es mucho más que una desmotivación o desgana. Es por tanto un síntoma visible, generalmente por los familiares antes que por la propia persona afectada, y que si se perpetúa en el comportamiento y por ende en la mente de la persona afectada, hará brotar estados emocionales depresivos, convirtiendo a la apatía entonces en uno de los síntomas basasles del criterio diagnóstico depresivo.

Claves Emocionales para Neutralizar el Estado Apático.

  1. Identificar el estado y no justificarlo como "algo normal" sino como algo impropio en tu verdadera forma de ser.
  2. Comenta con alguien cercano a ti, con alguien de confianza para ti, lo que está sucediéndo. Para ello deberás superar la barrera de sentirte juzgada o de temer su incomprensión por adelantado. Nadie sabrá qué te sucede si tú no se lo dices.
  3. No te prometas nada, que no puedas cumplir. Si en un momento concreto de tu estado apático, no has realizado, por el motivo que sea, algo que tendrías que haber hecho, evita hablar contigo mismo y exigirte con autoinstrucciones imperativas (mañana sin falta lo hago, del lunes no pasa...). Este autodiálogo interno, aumenta la frustración y disminuye notablemente la autoestima lo que provocará que el pensamiento y por tanto la forma de pensar alterada (mente perezosa) se asiente definitivamente en ti.
  4. Es importante que no te enfrentes a una lista interminable de "cosas pendientes" pues tener muchas cosas por hacer, pondrá en marcha tu pensamiento justificativo y por tanto tu esquema para retrasarlo todo. Es mejor, mucho mejor que te propongas una sola cosa y que centres toda tu energía en intentar hacerla. No busques la perfección, sino hacerla. En otro momento mejoraremos el cómo lo hacemos.
  5. Al igual que intentas cuidar tu cuerpo para evitarle recaídas, es importante que también ejercites tu mente. La mente necesita estimulación de forma que ayúdale rescatando las cosas que te gustaban le sirven de estimulación. Intenta romper ese primer pensamiento que te hace creer que mejor en otro momento, para qué, qué mas da...
  6. Cuida tu alimentación y tu sueño. Es muy importante no invertir las horas de sueño. Los estados apáticos intentarán lograr, por ejemplo, que no salgas de la cama, ya que fuera de ella, aparentemente no hay nada motivador para ti. Es muy importante entender que este pensamiento es un factor de riesgo. No pierdas horas del día. Aunque luego creas que no tienes nada que hacer, es importante darle a la mente la orden de conexión, es decir de despertar, levantarse, asearse y alimentarse. Luego si quieres puedes descansar.
  7. No necesitas un plan, ni un reto. Tan sólo necesitas saber que no has de estar así, que entre tu forma de comportarte (apáticamente) y tu forma de ser real, hay una diferencia. Busca recuperar esa forma de ser tuya.
  8. No pierdas las conductas propias de aseo personal e higiene. Perder tus propias rutinas de limpieza persona es un factor de riesgo depresivo, de abandono, desinterés y de rendición, y ya sabemos, "Rendirse No es Una Opción" @rarroyoes 
  9. No justifiques tu estado bajo la ausencia de fuerza física. La apatía genera un estado de abatimiento emocional importante que a su vez repercute en tu estado físico, Es un estado de "entrega  o fatiga cerebral y mental" De forma que tu cuerpo sí tiene la fortalez física para hacer las cosas, pero tú no lo crees así, ese es el impacto de la apatía y por eso, acabas no haciéndolas.
  10. Estar bajo un estado apático, un estado semidepresivo, o depresivo, no es estar mal de la cabeza, ni mucho menos. Se trata de sufrir emocionalmente por lo que te está ocurriendo y eso es totalmente lógico y razonable. 
Con esta entrada he intentado dar respuesta a qué es la apatía. Fue el tema elegido en mi facebock más votado a la pregunta ¿de qué te gustaría que fuese la próxima entrada del blog? Como podéis ver, la apatía es mucho más que un estado de ausencia de motivación, y por lo tanto, requiere interés cuando se padece, pues puede predecir estados emocionales negativos que acaben genrando alteración en el estado de ánimo y por lo tanto aparición de estados depresivos.

Un abrazo a todas y todos, y espero que os haya resultado interesante, comprensible y que suponga un punto de reacción.

Para finalizar, recordaros la importancia que tiene para mi vuestros comentarios en el blog, por ello os pido que compartáis la entrada si os parece interesante y que me indiquéis vuestra opinión sobre la misma.


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Autor del Blog y de la entrada
Alberto José Ruiz Maresca.
Psicólogo General Sanitario
NICA 24045 Nº Col AO 04033.
AGDEM

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